El día transcurría con tranquilidad hasta que llegue a una casa en Laureles era un arreglo de cumpleaños, toqué la puerta y salió una joven muy bonita por cierto, me invito a pasar para ubicarle el arreglo en su cuarto solicitud que me pareció rara pues nunca pasamos de la entrada o la sala, ella se veía nerviosa pero nada fuera de lo normal, me preguntó por mi trabajo y pues le dije que era de mis últimas entregas del día, en fin después de esa solicitud y la conversada me retire, en fin no sé qué me paso pero se me olvidó el globo y los chocolates, obviamente me dirigí de nuevo a su casa y toque ella abrió la puerta y la casa era un segundo piso, sin mediarme palabra la chica me estampó un beso que quede asombrado sin que decirle, no me dió tiempo de retirarla apenas me soltó me dijo muchas gracias, yo solo me retiré con un que fue eso? A veces uno llega y no sabe qué va a suceder.

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